Es cierto que nuestra entrada al país fue, de nuevo, por la puerta de atrás y que cuando la salud falla las cosas se ven más negras. Pero este no es el motivo de nuestra pequeña decepción con el país del vino. Nos hemos encontrado un pueblo gris y al que se le ha olvidado sonreír. Cuando ciclamos nos asusta la frialdad de la gente, sus miradas penetrantes que no acertamos a adivinar qué quieren decir. Solo el alcohol parece alegrar sus apagados corazones. Otros viajeros han tenido mejores experiencias, puede que hayamos tenido mala suerte o que las zonas que hemos recorrido no sean las mejores. De todas maneras, guardamos un recuerdo dulce de Tbilisi donde Till y Daniel nos hicieron sentir como en casa, las risas que echamos con Aurelie y Florent, y siempre recordaremos nuestra cena con Justani y Tamriko, que nos recibieron como huéspedes de honor y nos hicieron olvidar los problemas que se acumulaban en aquel momento.
Aunque la recuperación no es completa decidimos ponernos en ruta y ver cómo responden los cuerpos. Con mucha pena nos despedimos de nuestra pequeña familia de Tbilisi. Han sido unos días de bonita vida hogareña, pero volver a pedalear nos trae buenísimas vibraciones.
Al poco de abandonar la capital, la carretera empeora considerablemente. Cuando doblamos hacia las montañas, el asfalto deja de existir prácticamente. El estado de las “carreteras” georgianas pone a prueba las bicis, nuestra moral y nuestros traseros.
En las montanias nos encontramos pueblos que parecen fantasmas. Solo se oyen pajaros y gallos. Los habitantes parecen haberse escondido...
Cuando decidimos parar en un pequeño pueblo, no nos reciben con los brazos abiertos precisamente, como amenaza lluvia, decidimos alojarnos en un edificio en ruinas de los muchos que se ven por Georgia. Cruzamos los dedos para que no se venga abajo la estructura, por lo menos esta noche.
Tras coronar un paso que ni siquiera es honrado con un cartel descendemos por hayedos y solo cuando bajamos de altura podemos disfrutar del efecto primavera.
El recuerdo a Stalin aun perdura en muchos pueblos y evidentemente la Gran Guerra tambien.
Nos impacta el cortejo funebre que viene en nuestra direccion. En la luna delantera el retrato del fallecido. En la cama del camion el feretro descubierto. Detras, sus seres queridos.
Las lapidas en Georgia tienen el retrato del fallecido y es costumbre visitar la tumba y beber y comer junto a ella Tienen todo el tiempo del mundo para esperar a que pase el tren
En Çandari decidimos entrarle al maestro para ver si nos deja dormir en la escuela, pero en el camino se nos cruza Dato, el más borracho del pueblo, y nos invita a dormir a su casa. Le seguimos rumbo a la perdición. Por la noche conocemos a los balas perdidas de su cuadrilla. La velada se alarga más de lo conveniente y van cayendo los brindis y las botellas de vino.
Las tiendas en Georgia estan muy mal surtidas de alimentos, no asi de vodka. Conseguir agua mineral era dificil, aunque alcohol y tabaco habia para elegir
Claro que si, la carretera es de todos
No hay nada mejor que tener sol cuando estás mentalizado para la lluvia. Con un día soleado y con el Cáucaso de fondo rodamos felizmente hacia un nuevo paso fronterizo y esta vez…sin imprevistos.
Detras del Caucaso esta Txetxenia. Leiamos en la prensa hace una semana que Putin daba por terminada la guerra. Es muy facil arrasar un pais y cuando no queda nada en pie, marcharse.
Los georgianos desean buena suerte a los que abandonan su pais, esperamos tenerla
Nos acercamos hasta Gori para salir de Tbilisi por unas horas y tener un subidón de adrenalina a bordo de una “marshrutka” o minibus, con un conductor suicida al volante. Visitamos el museo del hijo más famoso de la localidad: Josef Dzhugashvili, más conocido como Stalin. Aparte de su casa natal, el tren en el que se desplazaba, y todo tipo de fotos y recuerdos familiares, el museo obvia todo tipo de referencia a los desmanes de este ilustre hombre de prominente bigote.
Había grandes planes para la perla del Cáucaso. Iñigo ya había localizado un Pub irlandés donde reponer sus niveles de hierro a base de GUINNESS, ……. pero debe conformarse con otro tipo de recuperacion. Ya no somos unos txabales, y son nuestros achaques los que nos han marcado la agenda. Las malas noticias provenientes de Euskal Herria no ayudan a subir la moral. Muy a nuestro pesar, toca hacer una vida de lo mas hogareña, guardando una severa dieta blanda y sin permitirnos exceso alguno.
Si levantas una piedra aparece una iglesia
Algo muy comun en Tbilisi son los patios, donde estan las entradas a las casa y donde se tiende la ropa, en la misma calle
El casco viejo esta bastante deteriorado. Nos cuentan que van a tirar muchas casas viejas para construir....casinosUno de los lideres de la oposicion espera a nuestra llegada para hacer sus declaraciones a la prensa internacional
Otras se conforman con llegar al dia siguiente
VASCOS? DONDE? QUE VENGAN A CENAR!!
Till y Daniel nos acogen de forma increíble en su casa. También se alojan Florent y Aurelie, una pareja de ciclistas franceses con las que compartimos muchas cosas en común. Los cuatro estamos de paso, y esperamos salir en cuanto resolvamos nuestros asuntos con las embajadas.
Daniel nos presenta a Justani y Tamriko. Son una pareja maravillosa. Ella es una mujer muy inteligente, con un sentido del humor ácido y profundamente anti-rusa. El ha luchado en 4 guerras (guerra civil, guerra de Abkhazia, guerra de Ossetia y guerra de Chechenia), todas ellas, salvo la primera, contra los rusos.
El es un ferviente seguidor de la teoría de la conexión georgiano-vasca. Está convencido que son dos pueblos hermanos, así lo demostrarían las más de 600 palabras con idéntica raíz y significado que hay entre las dos lenguas. Y como tales nos trata como huéspedes de honor.
Nos invitan a cenar, bebemos vino, mosto y chacha, un aguardiente de 40º hecho con las sobras del vino. Todo ello casero, debajo de casa tiene la “bodega”, es su hobby, nos dice. De pronto aparece Eliso con una guitarra y empieza el espectáculo. Canta canciones en ruso, georgiano y megruli, un idioma que Justani nos cuenta que se está muriendo. Sueña con que algún día sea enseñado en los colegios y escuchado en la televisión.
Como anfitrión ejerce de Tamada y brinda/mos por la paz, por las mujeres, por los hombres, por los georgianos, por los vascos, por los que no están, por los viajeros, por nosotros. Arreglamos el mundo y volvemos a casa muy contentos, en todos los sentidos.
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No sabemos por qué razón, pero cada vez que toca atravesar una frontera, se nos suelen cruzar bastante las cosas, y más que ciclistas parecemos refugiados de guerra. La entrada en Georgia no podía ser diferente, a pocos kms. de la frontera, la nieve y sobre todo una diarrea galopante nos deja inmovilizados en el miserable pueblo de Posof. En un hotelucho sin calefacción pasamos varias jornadas intentando recuperar a base de suero, reposo y culebrones venezolanos doblados al turco. Como en vez de recuperar vamos a peor, decidimos echar las potras al autobús con destino Tbilisi. Durante ese trayecto, la moral de Cyclotherapy toca fondo cuando acabamos dando con los huesos en un burdel de carretera, metiendo prisa a los chóferes para que se desahoguen cuanto antes y poder continuar ruta hacia la capital. Surrealismo total.
VISADOS
Los visados nos están matando. Maldecimos a las embajadas, los consulados y toda la burocracia que, lejos de facilitar las cosas te vuelven loco para conseguir entrar en un país. Para qué hay necesidad de una Carta de invitación? Si esa carta se compra a agencias homologadas por los gobiernos, por qué nos hacen perder días si lo único que quieren es cobrarte más dinero? Por qué no suben simplemente el impuesto de entrada y se dejan de chorradas? Atravesar el Cáucaso y Asia Central puede acabar con la paciencia del más Santo. Pero no hay más remedio que pasar por el aro. Es el precio del paraíso.
A pesar de la mala hostia con la que salimos de cada embajada, estamos convencidos de que los gobiernos europeos se lo ponen aún más difícil a la gente de aquí. Somos conscientes de nuestra condición privilegiada de viajeros, que nuestros quebraderos de cabeza no son nada comparados con los muros a los que tiene que hacer frente la gente que huye de una guerra o de la miseria.
cerdos!!!
Que alegria ver de nuevo estos animales
LA FASCINACION DEL BRINDIS
El arte del brindis, en Georgia, se estudia en las universidades. Es simplemente algo sagrado. El anfitrion (Tamada) suelta un speech que es escuchado seriamente por todos los comensales. Siempre hay una razon por la que se brinda. Al acabar suenan los txin-txin de los vasos y estos son vaciados.
Vuelve el jolgorio hasta que el Tamada, con un gesto ceremonial, llama al silencio. Un nuevo brindis va a comenzar y todos deben mostrar respeto total hacia el Tamada.
PROTESTAS EN TBILISI
Segun los medios, Georgia estaba al borde de la guerra civil entre partidarios y opositores al presidente. Los opositores (varios centenares) estan acantonados enfrente del parlamento, cortando la calle principal de la ciudad. Algunos viven en improvisadas celdas y juran que no saldran hasta que tenga lugar la resignacion del presidente.
DR JEKILL & MR HYDE
El funcionario que atiende en el consulado azerí de Tbilisi es joven y va impecablemente trajeado, como mandan los cánones de la Diplomacia mundial.
En nuestra primera visita muestra su cara más macarra. Chuloputas profesional, nos despacha con despreccio y lejos de ayudarnos nos dice: “we don’t solve problems, go away”. Nos encontramos vendidos y con un panorama bastante malo. Nos marchamos con la mandíbula prieta y una impotencia tremenda.
Conseguimos una especie de salvoconducto en la embajada alemana, y nos presentamos, al día siguiente ante nuestro amigo. Su cara cambia completamente. El sello del cónsul alemán le impone respeto y tras unas largas llamadas telefónicas y una negociación como si estuviéramos jugando al Monopoly, conseguimos una visa en toda regla para 20 días, en tan solo 20 minutos. Ha ocurrido el milagro. El funcionario se ha enrollado con nosotros, hasta nos exime de ir al banco, “ya lo harán sus chicos”, nos dice. Nos advierte que el salvoconducto no vale para nada, que es un favor personal y que vayamos a la embajada para decírselo, pero evidentemente no vamos, nos da igual, en realidad en la embajada también lo sabían… Todas las alternativas que habíamos barajado por si fallaba este plan (que lo dábamos por imposible) las olvidamos con una cerveza, alemana por supuesto.
La batalla de Tbilisi ha terminado.
VISADO AZERI!!!!!!!!
No hay mejor manera para celebrar la victoria, que en honor a los germanos brindar con una buena BECK'S (Emden fur immer!)
Pesimismo en mayusculas
IBERIA
Iberia era como se conocia antiguamente a la zona que hoy ocupa Georgia
Alcohol en todas partes
bodegas caseras
Muchos hogares georgianos producen su propio vino, que es srvido generosamente para celebrar cualquier evento
La hospitalidad de Till y Daniel, 4 ciclistas ocupando la buhardilla
GRAFIA GEORGIANA
Afortunadamente en el Metro las estaciones vienen escritas tambien en letras entendibles para nosotros...